LOS INSOSPECHADOS PARADEROS DE LOS LIBROS

Algunos consejos para elegir una buena lectura (parte primera)


Uno de los principales problemas por los que no se lee es porque no sabemos qué leer. Muchas veces entramos en la librería o biblioteca y nos extraviamos en esa inmensidad de libros y libros y más libros que puede volverse abrumadora. También resulta que cuando alguien se contagia y está motivado para comenzar a leer por gusto, no sabe cómo hacerlo ni por dónde empezar.

Nuestra intención es brindar algunas sugerencias para que puedas realizar una buena elección y así comiences a adquirir el gusto por los libros, como un catador que identifique los sabores desde los primeros tragos, y reconozca así los elixires cuando se halle frente a una buena obra.

Iniciación

Elegir un libro para leer no necesariamente es comprarlo. El verdadero dueño es el que los lee y los hace suyos. Así que puedes acudir a una biblioteca, al librero de un amigo lector, a un mercado de libros de viejo (usados), o bien a una librería.

Si te dicen que no compres libros porque son caros o porque no te van a dar de comer, ignóralos, no saben lo que dicen. Como objeto, un libro es la mejor inversión que puedes hacer pues su valor no se deprecia como muchos otros bienes, al contrario, además de ser un bien cultural, si es una buena edición, con el tiempo puede llegar a aumentar su valor. Además es un instrumento útil que hace que la gente sea libre pues desarrolla la imaginación, ejercita el pensamiento, estimula los sentidos, hace que viajes a otro lugar y época, construye sólidos lazos entre los otros y uno mismo. Tambíén sirven para formar atmósferas propicias para la lectura, o simplemente hacer estancias más placenteras. Vale la pena comprar libros. Lo malo es que no siempre podemos pagarlos, además no todos están escritos con calidad. Es por eso que si apenas nos estamos iniciando como lectores, es bueno detenerse un poco a pensar qué libro se va comprar o a leer. Aquí nos orientaremos hacia la elección de libros de literatura y de cómo elegir lo que más nos pueda gustar. Para ello hay que afinar la sensibilidad y la mirada, la intuición. Tal como hace un cazador hambriento.

Cómo comenzar

Conocemos lo que nos gusta hasta que lo probamos. Pasa con la música, las bebidas, los deportes, las películas, etc. Así que no sabremos qué nos gusta leer y qué no, sólo hasta que tengamos varias lecturas como punto de comparación. Nadie sabe de lo fascinante que es leer los cuentos de Horacio Quiroga o de Lovecraft, o las exquisiteces de Leopoldo Alas “Clarín”, de Julio Torri, o Lord Dunsany, hasta que los leemos. Así que la iniciación a la buena lectura requiere que pongamos de nuestra parte; esto es contar con una buena dosis de curiosidad y de selectividad. Hay que ser exigentes como cuando buscamos la mejor calidad y comodidad en el calzado, o en un buen corte de carne a la parrilla. Para disfrutar tanto de la lectura como de la vida, requiere que seamos selectivos en nuestras decisiones. Aunque en el caso de los libros, pueden llegar a nosotros por medio de recomendaciones que nos hagan amigos, conocidos, o que veamos en los medios de comunicación. De nosotros dependerá aceptar o no. Tal vez al menos podamos curiosear informándonos acerca de lo que nos han recomendado para saber un poco mejor si puede o no gustarnos. La infinita variedad de títulos y la poca literatura de buena calidad (digo poca en comparación a la cantidad de los libros que se publican, pues buenas obras hay muchas), nos hace que seamos exigentes para poder acceder realmente a lo vale la pena. Así que lo primero es curiosear para distinguir temas, autores, épocas.

Algo muy recurrente en los padres de familia sucede cuando tienen que comprar un libro publicado por diferentes editoriales: compran la más barata. Y así nosotros nos mal acostumbramos a hacer lo mismo. Así pasamos por alto la calidad de la traducción, más allá de si el diseño es lindo o no. Una buena traducción es importantísima para poder disfrutar y entender una buena obra. A veces las grandes obras se echan a perder por una mala traducción. Pues el traductor de alguna manera reinventa por medio de su conocimiento y dominio del leguaje, lo que el autor quiso decir. Así recomendamos se fijen muy bien y siempre pregunten sobre la calidad de la edición. Para los libros escritos en español no hay problema en ese sentido y sólo dependerá del gusto personal en el diseño o ilustración del libro. Por lo regular las llamadas editoriales independientes (pequeñas, no muy comerciales) cuidan muy bien estos aspectos pues consideran al libro un producto artesanal. Además, sus criterios editoriales pasan por un proceso estricto para seleccionar títulos que vayan de acuerdo a su filosofía.

Otra sugerencia: cuando vayan a una librería o un mercado de libros de viejo, no tengan miedo en preguntar quién de los que atiende es el que conoce mejor de libros. Tristemente no en todas las contadas librerías que existen en el país hay gente que se toma en serio y responsablemente el papel de vender libros. Muchos lo hacen igual que si vendieran hamburguesas, refrescos o tornillos. Por fortuna siempre hay excepciones y con un poco de suerte pueden encontrar un librero amigable al que le gusta su trabajo (aunque no sea bien remunerado) y que además ha dedicado mucho tiempo a conocer mejor no sólo de novedades, sino también lecturas de distintas épocas que ameritan leerse. Busquen a los libreros. Podrán identificarlos al momento en que los escuchen hablar placenteramente sobre algún escritor o un libro. Pregunten sobre otros títulos de X autor, sus contemporáneos, influencias, biógrafos, corrientes literarias, diferencias de edición, etc. Entablen un diálogo. Si no los convence investiguen por su cuenta. O si descubren que de plano no sabe o soslaya la conversación y reciben una mala atención, pueden quejarse en la gerencia (aunque a veces los gerentes son peores que los vendedores...) o en el buzón correspondiente de la empresa, o en la página de internet. Sólo así las librerías podrán mejorar el servicio para capacitar y contratar gente que sepa lo que hace. Pero no se rindan, mozalbetes como esos siempre habrá en todos los campos de la vida. Busquen a la gente apasionanada de los libros, siempre tendrán una buena recomendación que hacer. Y, como en todo, identifiquen a los charlatanes; a los que actúan como robots memorizando todo lo que tienen que decir ¿cómo identificarlos?...sólo recomiendan autores de moda, best sellers, a Gabriel García Márquez, con suerte a Carlos Fuentes, o creen que te puedes volver culto por recibir costosa información (mensajes de $50)en tu móvil.

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JOSE EMILIO PACHECO PREMIO CERVANTES 2009