LOS INSOSPECHADOS PARADEROS DE LOS LIBROS

Consejos para prender la buena lectura


El buen beber y la literatura van de la mano.

Si usted, curioso lector, está un poco fatigado de leer noveluchas facilonas que no le han aportado ninguna reflexión a su vida. O bien, está cansado de leer libros de más de 300 páginas rellenas de filigrana y absurdas descripciones que no llevan a nada más que a acrecentar la vanidad del autor, o simplemente quiere buscarse una experiencia grata para leer ahora en vacaciones, pero además se considera usted un buen bebedor. Entonces ponga mucha atención. Es necesario que ocupe bien su tiempo y dinero. No gaste su aguinaldo en tonterías.

Vaya a su librería de confianza. Si usted acostumbra perderse en los anaqueles y hurgarlos, mejor. Saldrá con algunos títulos que le habrán engordado el ojo. Si no, pida al librero, o al mozo despachador, la obra intitulada "La leyenda del santo bebedor", escrita por el genio ucraniano de Joseph Roth.

¿Qué de qué trata la obra?

Verá usted. Es una novelita corta, se dice que está basada en la agitada vida del escritor. Este hombre, admirable, considerado como uno de los mejores escritores de Europa central junto con Robert Musil y Hermann Broch, participó como periodista en la primera guerra mundial. Así, debido a su profesión, al final de la guerra, viajó por toda Europa (actividad tan necesaria y fecunda para llenarse de experiencias dignas de ser contadas cuando se tiene el talento).

Desterrado, a causa del nazismo, se refugió en Francia. Lastimado por la vida y a causa de un severo alcoholismo, preso del delirium tremens, murió en 1939. Pero ánimo, no se asuste, esto sólo le sucede a los genios. Y si usted es un genio no le importará.

La leyenda del santo bebedor fue la novela que Roth escribió justo antes de morir. La historia sucede precisamente en París. El personaje principal y entrañable, Andreas Kartak, un clochard (vagabundo al estilo francés) recibe, de manera inesperada, una buena suma de dinero de un generoso hombre rico, devoto de la santa Teresita de Leisieux. Andreas se resiste a aceptar pues no encuentra cómo podría restituir la deuda. El hombre le hace prometer que los devolverá sólo cuando pueda, pero no se los entregará a él, sino a la santa Teresita, en la iglesia de Sainte Marie des Batignolles.

Así, el singular Andreas se ve envuelto en una serie de sucesos desencadenados principalmente por el azar y por su manera peculiar de beber pues, en el primer bar al que entra, luego de recibir el dinero venido del cielo, conoce a un tipo que le ofrece un empleo que lo hará ganar suficiente para saldar la deuda. Y sí, nuestro clochard, una vez que tiene la plata, se dirige a la iglesia a cumplir cabalmente con su obligación. Pero, en ese inter, se encuentra a su exnovia, y ¡por Zeus! entusiasmado por la extraordinaria racha de suerte que le cobija, decide invitarle al cine, a cenar, a pasarla bien hasta acabar la noche juntos reviviendo viejos tiempos. Al despertar, Andreas se da cuenta que se ha gastado todo el dinero y se va.

De pronto revisa la billetera que compró cuando inició su racha de vacas gordas. Las sorpresas no le dejan, descubre un billete que no esperaba tener.

Con el dinero hallado inesperadamente se va a beber a un bar y descubre en una fotografía que decora el lugar, a un viejo compañero del instituto que se ha convertido en un famoso futbolista. Andreas decide ir a buscarle hasta encontrarlo. Kaniak, el amigo futbolista, gustoso de volverle a ver, decide rentarle una habitación en un buen hotel en donde él se hospeda y le obsequia algunos trajes. Además le invita a cenar y beber para celebrar.

Luego de haber encontrado al famoso ex compañero, comprende que está nuevamente en posición de ir a saldar su deuda a la iglesia de la santa Teresita. Al encontrase allí, justo antes de devolver el dinero, encuentra a un ex colega suyo, trabador de la mina, y en vez de cumplir su promesa en ese instante, decide irse de juerga con su amigo y se van de putas.

Fascinante ¿no lo cree? No puedo contarle más. Lo que es un hecho es que se trata de una novelita corta que nos hace reflexionar varios temas. El primero es sobre las oportunidades, tanto las que se aprovechan como las que se dejan perder. También me vino a la cabeza el tema de las metas que uno se fija en la vida, la voluntad; el tema de la suerte, el azar, el cambio repentino del destino, el trago... Igual pensé en que vamos por la vida persiguiendo objetivos materiales y estúpidos como el dinero. Pero si no es por el dinero, sea o no de nosotros ¿podríamos procurarnos los mismos disfrutes? Lo mejor es que cada quien disfrute el libro como quiera y saque sus propias reflexiones. Pero para esto, luego de salir de la librería ya con el libro, vaya por favor a una tienda de vinos que se precie de tener una estupenda variedad.

Compre una botella de Absith o Absenta. ¿por qué ese licor y no otro? Porque era lo que Andreas tomaba ¿A poco creen que tomaba cualquier cosa? Es un poco cara pero vale la pena, es un lujo que usted merece. Para acompañar la buena lectura, es menester entender un poco todo lo que se dice en el valioso prólogo, en la edición de Anagrama, sobre esta bebida espirituosa.

Le recomiendo que lo sirva en un vaso corto, el que se usa para whiskey está bien. Tenga azúcar a la mano y un encendedor. Sirva el líquido verdaceo a un cuarto del vaso. Con una cuchara, de plata de preferencia, sirva el azúcar pero no lo vierta, déjelo en la cuchara, sólo remójelo en el licor. Ahora enciéndalo hasta que el azúcar se derrita, que quede bien flameado. Dele vueltas con la cuchara mezclando todo y tome de un sólo golpe. Ahora sí, está listo para iniciar la lectura. Sienta cómo fluye el Absenta al pasar las páginas, hasta que la Fée verde (El hada verde) empieza a obrar por su cuenta ¡disfrute usted!

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JOSE EMILIO PACHECO PREMIO CERVANTES 2009