LOS INSOSPECHADOS PARADEROS DE LOS LIBROS

Algunos consejos para elegir una buena lectura (parte segunda)


Uno de los caminos más felices que existen para acercarse a los libros, sin temor a decepciones, es comenzar por las antologías: son colecciones de textos seleccionados por escritores, artistas, académicos, periodistas, investigadores, en fin, gente que se da a la tarea de investigar previamente, o simplemente recopilar información y obras, de algún tema, un autor, una generación, época, corriente o movimiento artístico, para luego poner a nuestro alcance lo más representativo, según de lo que se trate.

Las antologías son muy recomendables para todos los que se placen con la lectura, pero más para los que han decidido iniciarse como lectores. Porque es allí donde encontraremos, según el criterio del o los antologadores, claro está, lo más selecto en orden de importancia de acuerdo al fin de la publicación.

Otra de tantas ventajas fascinantes que hay para acercarse a leer antologías, por su variedad de textos, es que se puede leer sin orden. Podemos comenzar por en medio, al final, al azar, buscar según el índice, es más, se puede jugar a preguntarle pertinentemente algo al libro, luego hojearlo hasta detenerse en la página que se desee y así leer la respuesta, aunque claro, lo mejor dependerá de nuestra habilidad para interpretar las respuestas y viajar con la imaginación.

Lo mismo se puede hacer con otra clase de libros que no sean necesariamente antologías, aunque corramos el riesgo de extraviarnos fácilmente. Claro que se pueden leer en desorden también libros de novela, ensayos, cuento, poesía, etc. Hay que hacerlo, de cabeza si quieren, pero, como dicen los argentos, hay que darle bola a la curiosidad como condimento esencial de la perspicacia.

Si se lee por placer, no es necesario hacerlo desde la primera página hasta la final. En realidad no hay una regla ni un canon que nos dicte que para leer un libro deba ser así, de inicio a fin. Como disciplina es ideal, además de que nos da otra perspectiva mucho más amplia de la obra. Pero si el libro que tenemos en las manos es una buena obra, podemos extraerle el néctar en cualquiera de sus páginas, pues suponemos que, un libro digno, de buena calidad en su contenido, tiene varios abrevaderos en los cuales valdrá la pena detenerse, y si se quiere, dejarse llevar por el instante. Nada hay como encontrar esos paraderos ocultos a lo largo y ancho de los libros.

También son excelentes si quieren comenzar a leer a un autor en especial. Pueden comenzar así por una antología, como mapa, y partir de ahí ir descubriendo otros territorios de la obra.

Y recuerda. leer desapendeja, pero también puede apendejar.

Algunas antologías recomendadas:

Poesía en movimiento por Octavio Paz

Omnibus de poesía mexicana por Gabriel Zaid

Antología de la poesía surrealista por Aldo Peregrini

El libro de la imaginación por Edmundo Valades

Cuentos fantásticos del siglo XIX por Italo Calvino

Antología del cuento universal por Julio Torri

Antología del humor negro por André Bretón

Cuentos de terror por Editorial Andrés Bello

Anatomía del mexicano por Roger Bartra

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JOSE EMILIO PACHECO PREMIO CERVANTES 2009